ALC promueve alianzas público-privadas para reducir el riesgo de desastres


Bajo la organización del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), América Latina y El Caribe (ALC) analizó la construcción de alianzas estratégicas para promover la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) y la adaptación al Cambio Climático de negocios y comunidades.

Entre 70% y 85% del total de las inversiones en los países de ALC proviene del sector privado. Si se considera que estos negocios contribuyen a crear y mantener tanto la infraestructura como los servicios para la sociedad, si no se tienen en cuenta los criterios y aspectos para la reducción de desastres de estas operaciones, también pueden incidir en el incremento de la exposición y la vulnerabilidad ante desastres de las comunidades o territorios donde operan.

Ante la posibilidad de que un evento de tipo natural pueda sorprender al sector empresarial, éste debe considerar y desarrollar resiliencia, para lo cual el riesgo de desastres y la adaptación al Cambio Climático necesitan ser tomados en consideración en la práctica de los negocios.

Por otra parte, la experiencia del sector privado puede ayudar a reducir el riesgo de desastres, fortalecer la resiliencia comunitaria y contribuir con la adaptación al Cambio Climático, especialmente si colabora con las comunidades y los gobiernos locales y nacionales. Para lo cual es fundamental el intercambio de información y conocimientos sobre prácticas resilientes.

En esta tarea y con el fin de promover la articulación del sector privado con las autoridades nacionales en Reducción del Riesgo de Desastres (RRD), la Secretaría Permanente del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), con el apoyo del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC) y de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) realizaron en la Ciudad del Saber de Panamá, la “IV Reunión regional sobre Alianzas entre el Sector Público y Privado para la Reducción del Riesgo de Desastres en América Latina y El Caribe”.

Durante dos días consecutivos, 7 y 8 de octubre en curso, el tema central de la agenda fue la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) como variable de sostenibilidad. Así como identificar y analizar experiencias exitosas derivadas de la RSE para la GRD.

En la reunión participaron autoridades de los Estados Miembros del SELA, agencias regionales y subregionales, organismos internacionales, representantes de los sectores público y privado.

Esta iniciativa de construir alianzas estratégicas entre los sectores público y privado para el fortalecimiento de la resiliencia de las naciones y las comunidades ante el riesgo de desastres, se enmarca en la institucionalidad latinoamericana y caribeña, y en 2015 cobró mayor relevancia, tras la adopción por parte de ONU del Marco de Acción de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (MaSDDR 2015-2030), referente global en materia de Gestión Integral del Riesgo (GIR).

El mencionado documento “hace hincapié en la necesidad de la colaboración mutua entre los sectores público y privado para promover la integración del riesgo de desastres en las prácticas de gestión de las empresas”.

El SELA es un organismo regional intergubernamental, con sede en Caracas, Venezuela. Integrado por 27 Estados de ALC. Fue establecido en 1975 por iniciativa de Venezuela y México con el propósito de concertar posiciones comunes entre sus Estados Miembros e impulsar la cooperación y la promoción económica y social conjunta, así como apoyar procesos de integración y propiciar su convergencia.

Actualmente está integrado por: Argentina; Bahamas; Barbados; Belice; Bolivia; Brasil; Colombia; Costa Rica; Cuba; Chile; Ecuador; El Salvador; Guatemala; Guyana; Haití; Honduras; Jamaica; México; Nicaragua; Panamá; Paraguay; Perú; República Dominicana; Suriname; Trinidad y Tobago; Uruguay, y Venezuela.

Clima en gotas

De los ODM a los ODS. La Fundación Avina, iniciativa de origen suizo que promueve liderazgos sociales, señaló la oportunidad de Latinoamérica como laboratorio global para la sostenibilidad tras la aprobación los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): Un conjunto de metas e indicadores impulsados por Naciones Unidas como agenda global de desarrollo post 2015.

A diferencia de los Objetivos del Milenio (ODM) que fueron consensuados en el año 2000 en los cónclaves de ONU, los ODS surgieron en base a tres años de consultas y procesos participativos que incluyeron gobiernos en distintos niveles, sociedad civil y sector empresarial, y su ejecución demandará la articulación de los tres actores. Se espera que en los próximos 15 años estos tres sectores puedan alinear políticas gubernamentales, con la agenda de desarrollo más amplia y ambiciosa jamás acordada a nivel global.

Avina destaca que “esta construcción desde la diversidad -tanto territorial como conceptual- ha significado un enfoque mucho más amplio y a la vez integral de las metas de desarrollo propuestas. El nuevo juego de objetivos contempla temáticas hasta ahora no previstas y convoca como actores principales a quienes hasta el momento eran considerados parte del público o del escenario”.

A tal fin propone: “Para establecer la línea de base de los ODS es necesario situarse en el estado actual y los resultados generales de los ODM. Una guía es el reporte recientemente lanzado por CEPAL “América Latina y El Caribe: Una mirada al futuro desde los Objetivos de Desarrollo del Milenio: Informe regional de monitoreo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en América Latina y El Caribe, 2015”.

Telefonía celular que puede sobrevivir en un gran sismo. La sismóloga, Lucy Jones, trabaja en Los Ángeles, EE.UU. sobre un proyecto de comunicaciones en situaciones de desastres. En un avance del estudio dio una serie de recomendaciones sobre la forma de ayudar a la ciudad para prepararse ante la ocurrencia de un gran terremoto inevitable (también conocido como The Big One).

Una de las sugerencias fue la de fortalecer las redes de comunicación de la ciudad, es decir, sus torres de telefonía celular. A tal fin, el actual alcalde de dicha ciudad, Eric Garcetti anunció que la ciudad planea un despliegue de antenas de telefonía móvil que se espera deben mantenerse en funcionamiento después de un gran sismo. La red de telefonía estará lista en dos años. Y ante la posibilidad de que pueda sorprender The Big One antes de estar las torres operativas, sugirió a la población “tener un plan que no se base en la comunicación a través del teléfono celular”.

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